Esta clara tendencia mundial no tiene la misma velocidad y claridad en las distintas agrupaciones económico-comerciales, ni de parte de las asociaciones, ni de parte de los países.

El tema es muy importante para nosotros como inversionistas. El conocimiento y seguimiento de estos desarrollos económicos proyectan una potencial idea de un mayor desenvolvimiento de la región. Nuestro interés ya fue manifestado en tres notas anteriores, Latinoamérica: Mercosur y Alianza del Pacifico (http://codigoinversor.com/2013/06/latinoamerica-mercosur-y-alianza-del-pacifico/) ; Latinoamérica: El Mercosur, criticado desde adentro y desde afuera (http://codigoinversor.com/2013/06/latinoamerica-el-mercosur-criticado-desde-adentro-y-desde-afuera/) y Latinoamérica: La Región se Globaliza, ¿La Política marca Limites? (http://codigoinversor.com/2013/06/latinoamerica-profundizacion-de-los-problemas-del-mercosur/)

Mientras que algunos países negocian su inserción en las agrupaciones comerciales globales, otros continúan un camino incierto que ralentiza los entendimientos. Son varios los ejemplos que podemos mencionar respecto a adelantos positivos. Las experiencias de integración de Costa Rica, Colombia y Panamá van en ese camino. Estos países concluyeron exitosamente acuerdos bilaterales en junio de este año. Por otro lado, Costa Rica concreto un tratado con Perú y con Singapur. Los ejemplos siguen pero no sucede lo mismo con el Mercosur.

Al crearse el Mercosur, en sus inicios, presentaba un optimismo importante que presagiaba constantes avances en la operatoria común de los miembros. Pero, como el vuelo de la perdiz, el vuelo fue bajo y corto. Ya mencionamos en las notas anteriores, especialmente en Latinoamérica: La Región se Globaliza, ¿La Política marca Limites? como efectivamente la política pone sus límites.

Y así llegamos, a que Brasil y Uruguay desarrollan la teoría de las dos velocidades. Esta surge de la oportunidad económica de ambos países de firmar un acuerdo marco con la Unión Europea. La hipótesis es que de acuerdo a esta interpretación, cada miembro del Mercosur, podría suscribir un programa de desgravación en función de sus propias necesidades.

Brasil y Uruguay están avanzando en un acuerdo bilateral que contempla la integración productiva y de infraestructura entre ambos países y de aquí surge la esperanza de progresar, en forma bilateral en una negociación con la Unión Europea. Como dato básico, mencionemos, que un acuerdo entre Brasil y la Unión Europea sumaria un comercio de u$s 80.000 mil millones, el 27 % del intercambio de Europa con Latino America. Paraguay también esta interesado en algún tipo de acuerdo, y parece que no es el camino elegido por Argentina.

¿Y cual es la formula que Brasil y Uruguay “descubrieron” para avanzar en este proyecto? Precisamente la teoría de las dos velocidades. El concepto es que ambos países avanzarían en un acuerdo con la Unión Europea a corto plazo, mientras que el resto del Mercosur, se tomarían un tiempo diferente, por supuesto más lento. El apuro de acordar de países como Brasil, Uruguay y Paraguay, parecía lejano, en razón de la molestia de los sectores públicos y privados de estos países, con las idas y venidas proteccionistas y dilatorias de Argentina.

En voz alta y pública, el gobierno brasileño, siempre se preocupo en resaltar su interés en preservar en primer lugar, las negociaciones en bloque. Igual actitud asumieron los europeos. Sin embargo, el Financial Times, publico declaraciones del ministro de Relaciones exteriores de Brasil, Antonio Patriota (en aquel momento), en las que hablo de los fuertes incentivos para avanzar en el acuerdo (comenzó a negociarse en 1999), pero anticipo “que cada país del Mercosur podría negociar a velocidades diferentes”.

Si bien los medios periodísticos, explican que Brasil y Uruguay pueden hacer acuerdos por separados con la Unión Europea, la realidad formal no es así. Por la decisión 32/00, los países del Mercosur no pueden negociar en forma individual. Esta decisión esta en vigencia y rige las negociaciones. Ahora bien, lo que si es posible es firmar un acuerdo macro al que suscriban todos los países del Mercosur y luego, cada uno, avanza con la velocidad que crea conveniente.

Se logro una salida elegante que si bien no es definitiva, ya que requiere la aceptación por parte de la Unión Europea.

Interlocutores brasileños explicaron la situación: “Luego del acuerdo macro, Brasil presenta su cronograma de desgravación y recibe como reciprocidad el esquema de desgravación de la Unión Europea. Los demás países no necesitan seguir ese mismo cronograma. Brasil y Uruguay, que suscribirían de inmediato el acuerdo pueden tener cronogramas diferentes”.

Sin considerar las situaciones particulares de Venezuela y Bolivia, Argentina con sus criterios proteccionistas, no esta en condiciones de negociar con la Unión Europea, pero deberá ordenar su economía y entrar en negociaciones de acuerdo al firmado en el acuerdo macro, aunque sea a diferentes velocidades de lo definido por Brasil y Uruguay.

El apuro de Brasil tiene su fundamento. Según el Financial Times, el acuerdo con la Unión Europea se ha vuelto una necesidad urgente para Brasil, ya que fue reclasificado como país de clase media alta y por ello, el próximo año perderá las preferencias comerciales con Europa. La única salida de recuperar esa situación seria un acuerdo comercial.

Es evidente que la política y la ideología de algunos países pone trabas en las ruedas del Mercosur…otros las quieren liberar.

¿Sera otro tren que pierde el Mercosur en general y la Argentina en particular?

http://codigoinversor.com/2013/09/la-globalizacion-lleva-a-los-paises-a-buscar-membresia-en-uniones-y-pactos-comerciales/